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De Facebook a Meta: la cuestión del perro y el collar 

"Metaverse first, not Facebook first", dijo Mark Zuckerberg al confirmar el cambio de nombre de la compañía que dirige para representar el inicio de una nueva etapa centrada en el "metaverso".

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Meta será la empresa matriz que englobe lo que ahora son la propia red social de Facebook, WhatsApp e Instagram, además de otros proyectos como Quest, Messenger o Horizon.

Como ya hiciera Google con Alphabet en 2015, Facebook cambia de nombre para intentar reflejar su nueva apuesta e introduce un símbolo del infinito como representación de Meta, aunque desde el equipo de diseño también explicaron que se representa con la letra "M".

Tras los numerosos escándalos en los que ha estado involucrada su empresa, Zuckerberg quiere hacer borrón y cuenta nueva y distanciarse de las redes sociales para acercarse al metaverso, lo que él define como "la siguiente versión de internet".

Es fácil pensar en la película "Ready Player One" cuando se habla de metaverso. Es la palabra que no ha parado de repetir Zuckerberg durante el Facebook Connect 2021, el evento que se celebró el 29 de octubre, donde desveló sus planes.

El metaverso es un universo virtual que amplía el mundo físico en digital, sea con la realidad aumentada, avatares o interfaces virtuales. Uno de los ejemplos de este metaverso es Facebook Horizon, especie de "Second Life" en realidad virtual.

Según cálculos de Bloomberg, el negocio del metaverso podría suponer hasta u$s 800.000 millones para 2024. Un sector con un enorme potencial por el cual Facebook, ahora Meta, se lanzó a pugnar.

Por el momento, el metaverso como tal sigue siendo más un llamativo concepto que una herramienta concreta. Durante este evento, Zuckerberg ha mostrado distintos vídeos de sus posibilidades, desde "ajedrez metaversiana" donde dos jugadores en distintas partes del mundo se enfrentan, o avatares virtuales hablando con personas reales.

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"Para muchas personas, no estoy seguro de que alguna vez haya un buen momento para centrarse en el futuro", asegura Zuckerberg, quien explica que "invertir en el metaverso va a ser un gran paso adelante". Un proyecto para "teletransportarse a lugares con personas lejanas e interactuar con ellas en un espacio virtual". Un metaverso donde Zuckerberg ha dejado claro que uno de los conceptos que lo harán posibles es la interoperabilidad.

Para la próxima década, Zuckerberg espera que el metaverso alcance los 1.000 millones de usuarios, genere miles de millones de dólares y se empleado por los millones de creadores que ya trabajan en internet. "Facebook se creó para conectar a la gente y ahora conectaremos a la gente a través del metaverso", ha concluido Zuckerberg. Un cambio de nombre que representa todo un giro en la empresa. ¿Meta nos ofrecerá algo muy distinto que la Facebook que conocemos?

Los Facebook Papers dejaron a la compañía al desnudo y desvelaron desde tráfico de personas hasta por qué Instagram perjudican a los jóvenes. Desestimadas dos demandas antimonopolio contra Facebook, aunque el caso no está del todo cerrado.

Los "archivos de Facebook" están provocando una crisis de confianza en la red social. Las acciones de la empresa se han resentido y la compañía de Mark Zuckerberg ha tenido que declarar frente al Congreso de los EEUU para dar más detalles sobre estos documentos internos filtrados.

La publicación de estas investigaciones internas comenzó el pasado 13 de septiembre, cuando el Wall Street Journal publicó la primera parte de la información que había recibido por parte de un (ahora ex) trabajador de alto rango dentro de Facebook.

Una de las primeras informaciones que apareció sobre Facebook fue que tenían una investigación propia donde encontraron que "un 32% de chicas dicen que cuando se sienten mal con su cuerpo, Instagram las hace sentir peor". Esto cuando las jóvenes adolescentes enferman o pueden llegar a morir tratando de "mejorar" sus cuerpos para tener más aceptación social,

Este componente negativo de Instagram contrasta claramente con el mensaje público de Facebook, que hasta la fecha defendía argumentos casi diametralmente opuestas a los de sus propio informe interno. El informe mostraba el impacto de Instagram entre los adolescentes que declararon tener pensamientos suicidas, donde el 13% de los usuarios británicos y el 6% de los estadounidenses atribuyeron este deseo a Instagram. En respuesta, el equipo de Instagram explicó que siguen apoyando las conclusiones de esa investigación y demuestra su "compromiso de comprender los problemas complejos y difíciles".

Además de no estar haciendo lo que decían públicamente, la revelación de estos documentos internos mostró otro problema dentro de Facebook: estaban haciendo rutinariamente excepciones para personas poderosas a través de un exclusivo programa conocido como XCheck. Aunque tienen una serie de reglas marcadas para evitar la desinformación, según revelan estos documentos internos, no se cumplían de igual manera para todos los usuarios.

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Mirando para el otro lado 

En 2018, Jonah Peretti, CEO de BuzzFeed, envió un correo a Facebook apuntando que un artículo titulado "21 cosas que casi todas las personas blancas son culpables de decir" había conseguido una viralidad extraordinariamente alta. Era el inicio de la tercera parte de los "archivos de Facebook", donde se muestra que la plataforma encontró que estaba recompensando los contenidos más cargados de odio. Pero Zuckerberg se resistió a aplicar las soluciones propuestas.

Detrás de la publicación de estos archivos se encuentran Frances Haugen, exdirectora de producto de Facebook. En una entrevista con 60 Minutos (CBS), esta científica de datos con experiencia previa en Google y Pinterest, explicó detalles internos sobre Facebook que pusieron a la compañía –nuevamente- en el ojo del huracán.

"Es sustancialmente peor en que todo lo que había visto antes en otras plataformas", apunta Haugen. La red social incentiva el "contenido que enoja, polarizante y divisionista". Según explicó Haugen, los intereses de Facebook (ganar más dinero) habitualmente chocaban con lo que era bueno para el público.

Estos estudios internos apuntan, explica Haugen, a que Facebook ha estado mintiendo sobre supuestos avances contra los mensajes de odio, violencia y desinformación. Según un informe interno, tras todos los cambios, el odio en la plataforma se habría reducido entre un 3% y un 5%.

"Facebook gana más dinero cuando se consume más contenido. La gente se involucra más con cosas que provocan una reacción emocional. Y a cuanta más rabia se les expone, más interactúan y más consumen", explicó Haugen.

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Tráfico de personas y drogas

Otro capítulo de los documentos de Facebook publicados hasta ahora por el Wall Street Journal muestra un caso donde empleados avisaron que se estaban publicando mensajes en países en desarrollo sobre tráfico de personas, venta de órganos, pornografía, violencia contra minorías étnicas y drogas. Todos estos mensajes estaban claramente prohibidos por las reglas de la propia empresa, pero, según los documentos internos, la respuesta de Facebook fue en muchos casos inadecuada o nula.

La compañía dispone de verificadores locales y asociaciones para "mantener a los usuarios seguros", pero, apunta Haugen, la falta de moderadores locales en esos mercados permitió que se extendieran esas publicaciones.

El caso viene de lejos. En 2019, la BBC publicaba un documental sobre cómo traficantes de personas usaban Facebook para vender a sus víctimas, bajo la apariencia de agencias de empleo. A raíz de aquella investigación, Apple amenazó a Facebook con dar de baja su aplicación de la AppStore. El documento interno revela que Facebook ya era consciente de este problema antes de la publicación de la BBC y la amenaza de Apple. Pero ni antes ni después hizo nada significativo para terminar con el problema.

El final de los archivos internos de Facebook termina en el punto en que Haugen abandona la compañía. Ella trabajaba en el área de Integridad Cívica, para luchar contra la desinformación durante las elecciones. Sin embargo, después de estas hubo un punto de inflexión y se decidió disolver el área, explicó. Dos meses más tarde y con las elecciones todavía en caliente, ocurría el asalto al Capitolio, recordó la exdirectora de producto de Facebook.

"Todos los días, nuestros equipos deben equilibrar la protección del derecho de miles de millones de personas a expresarse abiertamente con la necesidad de mantener nuestra plataforma como un lugar seguro y positivo. Continuamos realizando mejoras significativas para abordar la propagación de información errónea y contenido dañino. Sugerir que fomentamos el mal contenido y no hacemos nada, simplemente no es cierto", expresado en respuesta Lena Pietsch, portavoz de Facebook.

*Publicado en Xataka

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El imperio Zuckerberg y los choques internacionales

El 4 de octubre, un apagón de casi 8 horas afectó a las redes sociales Facebook, Instagram y Whatsapp, dejando sin conexión a aproximadamente 3.500 millones de usuarios, la mitad de la población mundial. 

El apagón coincidió con la presentación de Frances Haugen, una exgerente de Facebook, en un popular programa de la tv estadounidense donde denunció el uso abusivo de datos de usuarios, la difusión de contenidos perjudiciales para menores, sobre todo adolescentes mujeres, y la connivencia con redes de narcotráfico y trata de personas que usan esas redes sociales.

Haugen dio a conocer ante las cámaras de la cadena CBS varios documentos internos de Facebook que mostraban "cómo la compañía prioriza siempre la búsqueda de beneficios por encima del interés del público". 

La caída derivó en una baja del 4,9% de las acciones de Facebook, que a esa altura acumulaba pérdidas del 15% en un mes. Los especuladores financieros calculaban que los manejos de Zuckerberg terminarían en una crisis política similar a la que sufrió la empresa china Alibaba. La denuncia sobre  la venta de información personal de decenas de millones de usuarios a terceros podría determinar que el gobierno estadounidense ordene la partición Facebook, como ya ha ocurrido con otros monopolios que realizaban prácticas desleales o abusivas.

Facebook atribuyó la caída de sus servidores principales a "una nueva configuración defectuosa de los DNS", lo que hizo necesario que sus ingenieros debieran asistir personalmente a la sede de la corporación para arreglar en forma manual lo que no podían hacer mediante una conexión telemática. 

Facebook tiene en su historial numerosas caídas, pero un hecho de esta magnitud no ocurría desde 2008, cuando la empresa no tenía un dominio del mercado ni un número de usuarios tan grande como hoy, que además emplean las redes sociales para diversas operaciones o para la promoción y venta de productos en forma cotidiana. Los analistas han estimado que solo en los primeros minutos de la caída ya se habían perdido unos u$s 160 millones en todo tipo de transacciones.

Adicionalmente, Twitter y Telegram recibieron a gran cantidad de usuarios que huyeron de Facebook y sus otras redes sociales a medida que se prolongaba el incidente. La empresa desestimó la posibilidad de un ciberataque (lo que sería aún peor para su imagen), pero la posibilidad no fue descartada por completo. La guerra político-comercial que el gobierno estadounidense lleva contra China y Rusia se desarrolla también en el ciberespacio.

La denuncia pública de Haugen y la caída de los servidores del monstruo de las redes sociales dejan entrever conflictos de intereses a nivel global que se desarrollan ante la casi total ausencia de regulaciones públicas, lo que no puede menos que alimentar el desarrollo de las vigentes crisis políticas de rango internacional.

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Facebook te conoce tanto que puede mostrar un anuncio solo para vos

La "nanosegmentación" surge de un experimento único realizado en la plataforma por investigadores españoles. Los expertos en privacidad la ven como un peligro sin precedentes.

Por Jordi Pérez Colomé*

Facebook clasifica a los usuarios según sus intereses. Si una empresa quiere mostrar anuncios a alguien que gusta de las motos, es vegano, bebe cerveza y va de vacaciones a la playa, la red social lo permite. Ahora, un nuevo estudio acaba de demostrar que estos intereses pueden precisarse hasta que la audiencia final de un anuncio sea un solo usuario. Un grupo de académicos españoles demostró por primera vez lo sencillo y económico que es minimizar la audiencia potencial. Por tanto, una herramienta publicitaria puede ser la pesadilla de la privacidad.

Anteriores estudios ya demostraron que un pequeño conjunto de actividades diarias (ubicación, compras con tarjeta) es capaz de identificar a una persona individual. Los intereses de Facebook también lo permiten: con solo 4 intereses raros o 22 generales, es posible enviar un anuncio a solo uno de los más de dos mil millones de usuarios de Facebook en todo el mundo. Intereses raros incluyen, por ejemplo, ser aficionado del equipo del Arsenal, de Sarandí, o aficionado a un grupo musical poco conocido de los años noventa. Los intereses genéricos pueden incluir, por otro lado, al Real Madrid, el café y la comida italiana.

La novedad del estudio es la facilidad con la que se puede enviar un anuncio a un individuo específico. "No me sorprendió mucho la cantidad de intereses necesarios para identificar a un usuario", dice David García, profesor de la Universidad de Tecnología de Graz, Austria. "Lo que realmente me sorprendió es que pudimos hacer una campaña para una sola persona. Esperaba que Facebook tuviera muchos controles, pero la verdad es que fue bastante fácil", agrega.

Los expertos en privacidad leyeron los resultados del estudio con preocupación. Tampoco creían que fuera posible llegar a grupos tan específicos de usuarios. "Es uno de los 10 artículos científicos sobre privacidad más importantes de la década hasta ahora", dice Lukasz Olejnik, investigador y consultor en temas de privacidad. Facebook permitió la microsegmentación al definir muy bien las audiencias. 

El experimento demuestra que también permite la nanosegmentación, reduciendo al mínimo el enfoque del anuncio. "Mi sorpresa es que no creía que este tipo de segmentación ya fuera posible: pensé que la audiencia mínima sería mayor que una persona, y que era limitada", agrega Olejnik.

¿Cuáles son los peligros de esto? La imaginación puede volar. El artículo cita el caso de un hombre que envió mensajes a su esposa hace una década, pero esta vía también podría servir para acercamientos no deseados o para establecer comunicación cuando otros canales están bloqueados. Ángel Cuevas, investigador de la Universidad Carlos III de Madrid y también coautor del artículo, cita el siguiente ejemplo: "Si tengo un cliente que podría estar pensando en cambiar de proveedor, actualmente puedo enviarle una serie de mensajes a través de Facebook, perjudicando a la competencia. Son cosas más quirúrgicas, que no necesariamente tienen que ver con una invasión de la privacidad. Se puede usar para chantajearse a sí mismo con un anuncio de Facebook en lugar de phishing y decir: ´Te grabé viendo pornografía y vives en un lugar así´. Ver esto en Facebook sería impactante", agrega.

La política es otro candidato obvio, remarca Olejnik. "Podría abarcar desde publicidad política hasta desinformación y piratería, desde algo inocente hasta una guerra cibernética", agrega. El posible problema son las ideas que se le pueden ocurrir a las personas que se dedican a estos asuntos. "Una cosa es cierta", dice Olejnik. "Cualquiera que sepa cómo superar el tamaño mínimo de audiencia tendrá un conocimiento realmente valioso. Dará consejos por mucho dinero". 

Los autores son escépticos hasta ahora, pero ya han dado conferencias a las principales corporaciones estadounidenses y departamentos de inteligencia artificial.

El espectro de algo parecido al escándalo de Cambridge Analytica también se cierne sobre todo esto. "Desde ese escándalo donde aparentemente se utilizó el uso de perfiles psicológicos para manipular. Lo creas o no, hay un sector del mundo de la privacidad y del marketing que dice que así es, que existe la posibilidad de llegar a alguien, porque es más sencillo manipular a un solo individuo. La probabilidad de que un usuario haga clic en un anuncio cuando la campaña está muy perfilada para ese usuario, aumenta significativamente", explica Cuevas.

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Campañas casi gratuitas

Facebook cobra por la cantidad de usuarios alcanzados, y estas campañas promueven lo contrario. "Algunas campañas, especialmente las muy dirigidas, cuestan apenas unos centavos. En algunas, Facebook ni siquiera nos cobró. Cuando combinamos siete intereses, nos cobraron mucho. El costo total fue de u$s 350", dice Cuevas.

Los usuarios habituales de Facebook tienen fácilmente algunos cientos de intereses asignados. La base de datos de intereses de los autores del artículo proviene de una herramienta que tenían para estudios anteriores, instalada voluntariamente por los usuarios de Facebook en su navegador. El número medio de intereses en este grupo de usuarios es 426, pero suman casi 100.000 diferentes.

Facebook alegó que hay un error sustancial en el artículo sobre cómo funciona el sistema de anuncios. "La lista de intereses que asociamos con una persona no es accesible para los anunciantes, a menos que esa persona decida compartirlos. Sin esta información o detalles específicos que identifiquen a una persona que ha visto un anuncio, el método de los investigadores será inútil para un anunciante que intente violar las reglas", asegura una portavoz de la empresa. 

Los investigadores realizaron el experimento con sus propios relatos para probar su tesis: tomaron todos sus intereses, seleccionaron un grupo al azar y vieron que con 22 de ellos había un 90% de posibilidades de ver un anuncio en particular.

Facebook tiene razón al afirmar que conocer los intereses de cualquier individuo es tan o más difícil que obtener su dirección de correo electrónico. Pero no tiene en cuenta los casos en los que alguien es famoso, conocido por el anunciante, o la pequeña comunidad objetivo es individualmente anónima pero identificable como grupo. Los investigadores, además, recuerdan que se vieron obligados a "hacer el experimento con una mano atada a la espalda", dice Cuevas. "Se hizo solo con intereses, y el alcance geográfico es mundial, pero si conozco su edad, sexo, dónde vive o trabaja, puedo comenzar con una población de base mucho más pequeña comenzando a agregar intereses, por lo que aún necesitaría saber menos de cada uno", añade.

Facebook advierte a los anunciantes si eligen una audiencia demasiado pequeña: "Trate de ampliarla", recomienda. "Pero esto es solo para fines informativos; Facebook no impide que se lleve a cabo la campaña", dice Cuevas. Facebook solo debería limitar de manera efectiva el número mínimo de audiencias potenciales. En los resultados de la campaña, aquí es donde vieron que su anuncio, después de todo, había sido visto por una sola persona. Facebook cerró las cuentas de los investigadores una semana después del experimento, hace alrededor de un año.

Según sus autores, el artículo no tiene un reclamo normativo claro, pero la traducción de los intereses en datos personales se hace evidente. "Estos son datos personales y deberían estar incluidos en el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) de la Unión Europea, pero nuestro artículo no persigue eso", dice Cuevas. 

Otro tipo de campaña en Facebook, que utiliza el correo electrónico o el celular de los usuarios, requiere su autorización, pero no con segmentación de intereses: "En ningún momento es necesario pedir permiso para reunir intereses. No encontramos esto en las muchas páginas de Facebook. Desde el punto de vista de la protección de datos, es otra cosa: si una agencia de protección de datos investiga, podría decir que recopilar 20 intereses de un usuario significa que debe tratarlo como información de identificación personal. Tratamos de no empantanarnos en un debate sobre términos legales", explica Cuevas.

Esta concreción en las plataformas aún está por explorar, aunque la Unión Europea ya debate la limitación de la microsegmentación. La cantidad de información individual que tienen las principales plataformas sobre sus usuarios les da muchas opciones. "No sé si Amazon puede hacer lo mismo que hicimos en Facebook, pero Amazon puede tener datos para inferir tus intereses hasta el punto de identificarte individualmente y luego ejecutar una campaña de Facebook para publicitar solo para ti", dice García. 

*Publicado en: brasil.elpais.com

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